Y entonces se tira a por mí y yo vuelvo a estar bajo el agua. Y me río. Me río en su boca, entre sus manos, bajo el agua de una de las playas más bonitas del mundo. Y no puedo parar de reír. Estamos bien, claro que lo estamos, y lo estamos porque nosotros queremos. Hay rumores, hay discusiones, hay problemas… Y sí, tengo miedo, mucho. Miedo a la caída, pero si me duele que me duela, pues si eso pasa, si me duele, es que habré subido muy alto con él… ¿Pero qué sería de la vida sin dolor, sin problemas? Está claro, que no se le podría llamar vivir… Pero tengo que dejar de pensar porque sus manos vuelan hasta mi costado, haciéndome cosquillas, haciendo que me olvide de todo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario